Información para pacientes
Cirugía robótica
La cirugía robótica es una de las formas más avanzadas de cirugía mínimamente invasiva. Permite operar a través de pequeñas incisiones, con una precisión y un control de los movimientos superiores a los de la mano humana.
Es una herramienta que utilizo habitualmente en la cirugía del hígado, el páncreas y la vía biliar, donde trabajar con delicadeza cerca de los vasos y de los conductos marca la diferencia. En estas líneas le explicamos, de forma sencilla, en qué consiste, qué ventajas ofrece y por qué es una opción segura en manos expertas.
¿Qué es la cirugía robótica?
La cirugía robótica es la que se realiza con la ayuda de un sistema quirúrgico robótico, una tecnología que asiste al cirujano para llevar a cabo intervenciones, sencillas o complejas, con extrema precisión. Los instrumentos miniaturizados se fijan a los brazos del robot y se introducen en el cuerpo a través de pequeñas incisiones.
El cirujano dirige toda la operación desde una consola situada junto al paciente: a través de dos mandos y una serie de pedales controla en tiempo real los brazos del robot, mientras una cámara le ofrece una visión tridimensional y muy aumentada del interior del cuerpo. Los instrumentos articulados pueden girar en todas las direcciones (360°), lo que facilita gestos delicados como las suturas. La intervención se realiza bajo anestesia general.
Un punto importante que tranquiliza a muchos pacientes: el robot no opera solo ni toma decisiones.
El robot no actúa de forma autónoma. Es simplemente una herramienta que reproduce y afina los movimientos del cirujano, que está al mando en todo momento. Dicho de otro modo, la experiencia y el criterio del cirujano son los que operan; el robot solo le permite hacerlo con mayor precisión.

¿Qué ventajas ofrece al paciente?
Frente a la cirugía abierta tradicional, y también respecto a la laparoscopia convencional, el abordaje robótico aporta beneficios claros.
La intervención robótica puede requerir algo más de tiempo que la cirugía tradicional, pero el grado de precisión y de seguridad que ofrece compensa ampliamente, especialmente en órganos delicados.
Mayor precisión
Visión tridimensional aumentada e instrumentos articulados más estables y finos que la mano humana.
Incisiones más pequeñas
Por tanto, menos dolor después de la operación.
Menos sangrado
Y menor riesgo de complicaciones de la herida.
Recuperación más rápida
Menos días de ingreso (en muchos casos, la estancia hospitalaria se reduce de forma notable).
Reincorporación
Reincorporación más temprana a la vida diaria.
Resultados
Mejor resultado estético, con cicatrices mínimas.
¿Cómo se realiza?
El cirujano se sienta en la consola y, mediante los dos mandos y los pedales, dirige los cuatro brazos del robot, conectados a los instrumentos miniaturizados que se han introducido en el abdomen a través de pequeñas incisiones.
Para disponer de espacio y visibilidad, el abdomen se insufla suavemente con dióxido de carbono (CO₂). Una cámara conectada a una óptica de alta definición proporciona una imagen en 3D del interior del cuerpo, y el sistema traduce con exactitud los movimientos de las manos del cirujano en movimientos de los instrumentos.
¿En qué operaciones se utiliza?
Hoy prácticamente toda la cirugía del aparato digestivo puede realizarse con técnica robótica. En mi campo, la cirugía hepatobiliopancreática, se aplica especialmente a:
Más allá de la cirugía digestiva, la técnica robótica está ampliamente implantada también en urología, ginecología y cirugía torácica. Gracias a su versatilidad y a sus buenos resultados, se está extendiendo con rapidez.

Preparación para la intervención
La preparación es similar a la de otras cirugías.
En general, no se puede comer ni beber durante las horas previas a la operación (habitualmente unas 8 horas), y en algunos casos —según el tipo de intervención— puede indicarse una preparación del intestino el día anterior.
Además, suele ser necesario suspender con antelación ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, algunos antiinflamatorios y determinados suplementos o vitaminas. Su cirujano le dará instrucciones personalizadas y le indicará exactamente qué debe suspender y cuándo.
La recuperación tras la operación
Una de las grandes ventajas del abordaje robótico es una recuperación más cómoda.
Habitualmente el paciente puede levantarse y tomar una comida ligera el mismo día de la intervención o a la mañana siguiente.
El dolor postoperatorio suele ser leve, y los tubos o sondas que se hayan podido colocar se retiran pronto. El alta se produce, según el tipo de operación y la evolución de cada persona, a los pocos días. Estos programas de recuperación acelerada permiten volver antes a la vida normal.

¿Es segura la cirugía robótica?
Sí. La cirugía robótica es una técnica segura cuando se realiza en centros con experiencia y por equipos entrenados. La clave no es solo la tecnología, sino la formación y la experiencia del cirujano que la maneja. Por eso es importante ponerse en manos de un equipo con experiencia acreditada en cirugía robótica del órgano concreto que se va a operar.
En este sentido, dedico mi práctica de forma especializada a la cirugía robótica del hígado, el páncreas y la vía biliar, con una formación específica y selectiva en cada una de estas áreas. De hecho, formo a nivel internacional a otros cirujanos que se inician en la cirugía robótica del hígado y del páncreas, algo que quiero que le transmita, sobre todo, tranquilidad y confianza al poner su caso en mis manos.
Un acompañamiento cercano en cada paso
Mi compromiso es valorar cada caso de forma individualizada y explicarle con claridad si el abordaje robótico es la mejor opción para usted, ya que no todos los casos son iguales. La decisión se toma siempre de forma personalizada, buscando el tratamiento más eficaz con la recuperación más cómoda posible.
Si desea saber si su caso puede beneficiarse de la cirugía robótica, o quiere una segunda opinión, no dude en solicitar una consulta. Estaré encantado de valorarlo con usted.

